Un día como otro cualquiera de verano, mi teléfono empezó a sonar...
- Si? Quien es?
+ Hola cariño, que tal estas?
- Cariño? -entre lagrimas- ¿Eres tú?
+ Si mi amor, soy yo, te llamo desde un pueblo de al lado, que en la ciudad no hay teléfono aunque parezca raro. Que tal te van las cosas , cuéntame, te echo de menos.
- No puedes ser tú, no me lo creo.
+ Créeme mi amor, créeme, hice mal en marcharme sin despedirme, pero tuve unos asuntos familiares que me impidieron decirte nada, lo siento.
- Me dejaste sola, aquí sin nada, te has ido lejos, ¿y ahora me llamas?¿a que se debe?
+ Abrí el álbum de los recuerdos, vi todas nuestras fotos, no podía parar de llorar princesa, hoy es trece lo recuerdas? Día trece, tres meses.
- Losé, yo abro ese álbum cada noche, miro las fotos y lloro, noto tu ausencia, dime ¿cuando vas a volver?
Sé que es día trece, y perfectamente se que son tres meses, me acuerdo perfectamente del banco en el que empezó todo, al lado de la playa, una noche de otoño-primavera, sobre las 11 de la noche.
Y se perfectamente que de siete días a la semana yo te quiero ocho.
+ No llores princesa, todo esta bien, cuando menos te lo esperes regresare otra vez, no me eches en falta, disfruta, sal, sal y rie. Muestra esa bonita sonrisa que tu tienes
- Ya, pero yo quiero estar contigo ahora, a tu lado.
+ ¿Te crees que yo no? Si reina si, yo también, pero sabes que no puedo. Te tengo que colgar el dinero se me esta agotando, no llores prométeme lo, y ahora que me he ido no me olvides, volveré.
- No lo haré cariño,no lo haré. Vuelve pronto por favor. Te amo.
